Quizá yo debería apresurarme a defender a mis colegas pediatras, pero no hay justificación para tratar irrespetuosamente a los pacientes. Está claro que un pediatra no puede citar a cinco pacientes a las nueve en punto de la mañna, porque incluso si hay uno que falla y entra otro, otros tres pacientes van a estar sentados afuera perdiendo su valioso tiempo. A medida que pasa el día en una consulta organizada así, el tiempo de espera de los pacientes se irá incrementando forzosamente .
A veces está establecida la cantidad de pacientes que se pueden atender al día en algunos lugares, pero yo no veo ninguna razón por la que no se le dediquen tiempos realistas a cada consulta. Vale la pena escribile a tu pediatra (quién puede no estar enterado de cómo el personal de su oficina está programando sus horarios) para preguntarle si pudiera chequear los procedimientos de su personal.
Mi sensación es que no sólo es injusto para los pacientes, sino que clínicamente es ineficaz. Una espera de dos horas preludia una pobre y poco constructiva interacción con tu pediatra. Ocasionalmente en una situación de emergencia, una espera larga es inevitable, pero las esperas largas "institucionalizadas" son inaceptables.